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Principios Fundamentales

Seventh-day Adventist Yearbook · 1889

Principios Fundamentalesde los Adventistas del Séptimo Día

28 proposiciones de fe, con referencias bíblicas.

Ver el documento original en inglés (PDF)

Como se ha indicado en otros lugares, los Adventistas del Séptimo Día no tienen otro credo que la Biblia; pero sostienen ciertos puntos de fe claramente definidos, acerca de los cuales consideran estar preparados para dar razón «a todo el que les pida». Las siguientes proposiciones pueden tomarse como un resumen de las principales características de su fe religiosa, respecto de las cuales, hasta donde sabemos, existe completa unanimidad en toda la denominación.

Nota de estudio

Los pasajes bíblicos citados en cursiva y subrayado punteado son interactivos: toque o haga clic sobre ellos para ver el texto completo. Por afinidad histórica con este documento de 1889, se cita la Reina-Valera Antigua (1909), versión de dominio público contemporánea a esta edición.

Los Principios Fundamentales de 1889 constituyen la última declaración oficial de principios publicada mientras Ellen G. White aún vivía y reflejan la comprensión doctrinal del adventismo clásico, afirmando a la Biblia como su único credo.

¿Quién fue Ellen G. White?

La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce a Ellen G. White (1827–1915) como una mensajera del Señor que recibió el don bíblico de profecía, prometido para la iglesia remanente (; ). Su ministerio, desarrollado durante más de setenta años, abarcó miles de páginas sobre temas espirituales, proféticos, doctrinales, educativos, de salud y de la vida cristiana.

Ellen G. White nunca afirmó que sus escritos reemplazaran a la Biblia ni que constituyeran una nueva regla de fe. Por el contrario, sostuvo repetidamente que la Biblia es la única norma suprema de fe y práctica, y que su misión consistía en conducir a las personas de regreso a las Escrituras, confirmar sus enseñanzas y ayudar a la iglesia a comprender y aplicar con mayor claridad las verdades especialmente relevantes para el tiempo del fin.

Ella misma describió su papel con estas palabras:

«Poca atención se presta a la Biblia, y el Señor ha dado una luz menor para guiar a los hombres y mujeres a la luz mayor.»
El Colportor Evangélico, p. 36.

Asimismo escribió:

«Los testimonios escritos no son para comunicar nueva luz, sino para imprimir vivamente en el corazón las verdades de la inspiración ya reveladas.»
Joyas de los Testimonios, t. 2, p. 281.

Y explicó el propósito de su ministerio diciendo:

«Si hubierais hecho de la Palabra de Dios vuestro estudio... no habríais necesitado los Testimonios. Es porque habéis descuidado familiarizaros con el Libro inspirado por lo que Dios ha procurado alcanzaros mediante testimonios sencillos y directos.»
Joyas de los Testimonios, t. 2, pp. 279–280.

Finalmente, reafirmó la supremacía de las Escrituras:

«El Espíritu no fue dado, ni puede jamás ser otorgado, para invalidar la Biblia; porque las Escrituras declaran explícitamente que la Palabra de Dios es la norma por la cual toda enseñanza y toda manifestación religiosa debe ser probada.»
El Conflicto de los Siglos, Introducción.

En consecuencia, la comprensión adventista es que Dios levantó a Ellen G. White con el don profético para orientar a su pueblo en el tiempo del fin. A través de su ministerio, el Espíritu Santo confirmó, amplió y aclaró la comprensión de muchas verdades bíblicas, especialmente aquellas relacionadas con las profecías, el gran conflicto y la misión de la iglesia remanente. Sus escritos no sustituyen a la Biblia, sino que conducen continuamente a ella como la única norma suprema de fe y práctica.

Creen, pues:

Reina-Valera Antigua · 1909